Testamentos para proteger al cónyuge.

Con el fallecimiento de uno de los miembros de la pareja, puede ocurrir que, de no haber cerrado ciertos flecos, el cónyuge quede en una situación de desamparo legal. Y, si bien el  el Código Civil español reconoce el derecho del cónyuge superviviente al usufructo del domicilio familiar vitalicio o incluso la posibilidad de gozar de una parte del patrimonio en las sucesiones ab intestatio, lo más recomendable es tomar medidas en vida.

No hay que olvidar que, además, cada Derecho Foral posee unas disposiciones específicas que varían, de forma significativa, en función del territorio, lo cual añade cierta confusión. A ello se le unen los acuerdos de régimen de bienes al contraer matrimonio, por lo que conviene actuar de forma previsora para evitar que, llegado el momento,  el cónyuge superviviente quede desprotegido. Y es que el  derecho está lleno de injusticias morales que son legales. 

Entre las distintas posibilidades que contempla la legislación española se encuentra el matrimonio en régimen de gananciales que asegura que los bienes que se adquieran a partir de esa firma pertenecerán, en un 50 %, a cada cónyuge.  No obstante, esto no es aplicable en todas las comunidades por lo que habrá que estudiar las especificidades en cada caso.

Otra opción es testar a favor del cónyuge para garantizar que gozará de una parte significativa del patrimonio, especialmente, si no hay hijos en común o si el matrimonio era en régimen de gananciales. Igualmente se le puede otorgar el usufructo de los bienes, una opción testamentaria para que los hijos no pierdan sus derechos de herencia sin que ello repercuta negativamente en el otro cónyuge. El usufructo vitalicio puede comprender la vivienda y otras propiedades muebles o rústicas. La única condición es que se mantengan en perfectas condiciones durante el tiempo que este dure.

Este tipo de protección es altamente recomendable cuando existe matrimonio con separación de bienes, en particular, si existen fuertes diferencias patrimoniales o cuando  no existe testamento alguno, una carencia que, en cualquier situación, puede llevar a situaciones indeseables en el futuro. Si además, algo cada vez más habitual, una persona contrae matrimonio varias veces y tiene descendencia de varias relaciones, la necesidad de este documento legal se hace todavía más necesario.

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Fuente: testamentoherenciasysucesiones

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