Un buen abogado.

Profesionalidad, alta formación académica y valores humanos como confianza, lealtad y honor son claves en un buen abogado.

En cualquier situación en la que una persona no disponga de la capacidad o el conocimiento para defender sus intereses ante la Ley es importante contar con un abogado. Y en el campo del Derecho de Familia este servicio resulta especialmente relevante dados los componentes emocionales, sentimentales y financieros que están en juego. Pero ¿cómo elegir al mejor profesional?

Un abogado de familia debe contar, no solo con la preparación académica pertinente, sino con un importante grado de especialización en la gestión de situaciones matrimoniales. Y es que solo un profundo conocimiento de las distintas dimensiones de los conflictos que derivan de una separación o divorcio puede garantizar la mejor solución posible.

La experiencia se demuestra, igualmente, una cualidad indispensable. Es importante contar con la pericia para distinguir en cada historia, única en sí misma, los elementos en común, así como disponer de la habilidad de atar cabos, realizar las preguntas adecuadas, rescatar los pequeños detalles y valorar la mejor decisión estratégica  en cada momento. Una destreza que sólo la práctica consigue desarrollar. 

De la misma manera, la confianza es otro factor clave. Pero para lograr que esta sea una condición útil y ventajosa es necesario evitar a toda costa recurrir a profesionales con los que existe una relación previa (familiar, de amistad…etc). Este vínculo podría favorecer la adopción de resoluciones de manera irracional o visceral y, por tanto, volverse en contra de los intereses para el caso. Por este motivo lo más aconsejable es contratar siempre un abogado independiente que desprenda esa misma confianza en un entorno de confidencialidad, discreción y extremo tacto.

La lealtad del servicio legal debe también impregnar cada acto. Y es que un buen abogado de familia debe ocuparse de velar por los intereses de su cliente a toda costa. Su misión es asesorar con franqueza y honestidad sobre las posibilidades reales sin promesas utópicas ni eufemismos baratos. Esto implica igualmente la priorización de los acuerdos extrajudiciales por lo que su primera recomendación debe ser siempre el diálogo para aligerar cargas, tiempos y obtener los mejores beneficios en un hipotético juicio. Todo ello no es sino el reflejo de una actitud profesional sincera basada en una vocación de defensa auténtica que persigue el mejor resultado en  situaciones tan sensibles y complejas como las separaciones o divorcios. 

¿Surgen dudas? Para la resolución de cualquier duda jurídica relacionada con este tema o cualquier otro, el equipo profesional de AGOTE ABOGADOS queda a su entera disposición.

Confidencialidad absoluta y respuestas claras en cada consulta.

 

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