Divorcios y custodias.

Divorcio, custodias, derechos del menor...el proceso de separación es diferente en cada caso y exige soluciones personalizadas.

El derecho del menor es la premisa que controla todo asunto relacionado con las sentencias de divorcio y la determinación de las custodias. Un factor clave que también considera deseable un cuidado compartido de los niñ@s pero que entiende que no siempre es posible ni recomendable. Todo dependerá del interés superior del menor…pero ¿qué significa exactamente?

Implica,en primer lugar, proteger su derecho a la vida, desarrollo y satisfacción de sus necesidades básicas; la consideración de su bienestar emocional y de sus deseos; la garantía de un entorno familiar libre de violencia y la preservación de su identidad, cultura, religión, convicciones, orientación sexual o idioma impidiendo toda posibiliidad de discriminación por estos mismos motivos.

El principal problema es la carencia de una regulación legal específica para la custodia compartida, esto es, que la inexistencia de  una ley que adapte con claridad las medidas de un régimen monoparental en términos de pensión, vivienda, tiempos de convivencia…etc a otro en común. Lo que sí queda especificado es que no se podrá conceder dicha custodia compartida si uno de los progenitores tiene un proceso penal abierto por atentar contra la vida, la integridad física o moral, la libertad e indemnidad sexual del otro cónyuge o de los hijos o bien que presente indicios fundados de violencia doméstica. Más allá de esta condición, son los propios Tribunales quienes, mediante una valoración de cada caso, deberán decidir qué es lo más conveniente en cada caso.

Si bien la custodia compartida es una opción cada vez más frecuente no significa que sea la mejor siempre. Desde luego es la alternativa indicada si el progenitor desea ejercer una coparentalidad responsable, sabe mantener a los hij@s al margen de los conflictos de pareja, es capaz de llegar a acuerdos y posee una buena disposición para alcanzarlos, logra mantener una mínima comunicación con la ex pareja y se ha tomado la molestia de redactar un plan de parentalidad.

Sin embargo, no es recomendable cuando se busca una custodia sin coste alguno o la simple apropiación de la casa, se espera depender casi literalmente de terceros (como los abuelos) para el cuidado de los menores o no existe ningún tipo de interés por implicarse en su vida diaria (colegio, actividades extraescolares, salud…etc).

Por todo ello, resulta conveniente que los propios progenitores sean muy conscientes de sus necesidades y de su capacitación para asumir responsabilidades y participar dinámica, emocional y económicamente en el desarrollo y crecimiento de sus hijos. No hay que considerar la custodia compartida un reparto aritmético de tiempos de convivencia sino un modelo que debe ser personalizado para cada familia con el fin de poder equiparar la dedicación, crear vínculos afectivos y mantener unos referentes maduros para los menores.

Fuente: Togas.biz.

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